José Domínguez Bécquer fue el precursor del costumbrismo sevillano del siglo XIX. Sus escenas de toreros, cigarreras, bailes populares y personajes cotidianos cautivaron a Francia e Inglaterra, convirtiéndolo en uno de los pintores andaluces más influyentes de su tiempo. Su obra sentó las bases del imaginario romántico de Sevilla.
Resumen del artículo
Considerado el gran iniciador del costumbrismo andaluz, José Domínguez Bécquer retrató como nadie la vida cotidiana de Sevilla: tabernas, ventas, cigarreras, majas, vendedores ambulantes o toreros descansando tras la faena. Sus acuarelas y óleos, llenos de naturalidad, fueron reproducidos en litografías y circularon ampliamente por Francia e Inglaterra, donde se le admiró como creador de los “tipos españoles”. Sus figurines costumbristas se convirtieron en el primer gran catálogo visual de la Sevilla romántica. Murió con solo 36 años, pero su estilo marcó a toda una generación y abrió el camino a la obra de Joaquín y Valeriano.
Detalle del artículo
Hablar de José Domínguez Bécquer es adentrarse en el nacimiento de una forma completamente nueva de representar a Sevilla. En una época dominada por la pintura histórica, religiosa y académica, José decidió mirar hacia un mundo que la mayoría de artistas ignoraba: la vida popular. Escogió como protagonistas a las cigarreras, a los toreros, a los vendedores callejeros, a los campesinos, a los músicos de taberna o a los jóvenes que bailaban en una venta. Los retrató con una naturalidad que se adelantaba a su tiempo.
Lejos de idealizar, observaba. Tenía una capacidad extraordinaria para captar gestos, actitudes y pequeñas escenas cotidianas: una carcajada en medio de una partida de cartas, la mirada desafiante de una cigarrera, el descanso tranquilo de un torero. Cada personaje respira verdad y personalidad. Ese enfoque hizo que su obra resultara irresistible para los viajeros románticos europeos, que buscaban en Andalucía un universo vibrante, auténtico y exótico.
La coincidencia histórica fue clave: en esos años, la litografía se convirtió en el gran medio de reproducción artística. Las acuarelas y dibujos de José sirvieron de modelo para series de figurines que se editaron en París y Londres. Así, los “tipos andaluces” creados por él llegaron a miles de hogares europeos, contribuyendo enormemente a fijar la imagen internacional de Sevilla: una ciudad alegre, luminosa y profundamente humana.
Esa influencia fue decisiva. Sin José, difícilmente habría existido el imaginario romántico que luego inspiraría a escritores, viajeros, fotógrafos y pintores. Él no solo pintó Sevilla: la convirtió en un símbolo cultural.
Su carrera, sin embargo, fue breve. Falleció en 1841, con tan solo 36 años. Aun así, su legado sobrevivió a través de su primo Joaquín, que amplió su lenguaje hacia una Sevilla monumental, y de su hijo Valeriano, que heredó la sensibilidad hacia el mundo popular y la elevó hacia un realismo íntimo y emocional.
Hoy, la obra de José Domínguez Bécquer sigue siendo una de las ventanas más lúcidas para comprender cómo era la Sevilla del XIX: sus ambientes, su gente, sus costumbres y su espíritu. Es, en definitiva, el origen de una tradición pictórica que definió a una ciudad entera.
Mini FAQ
1.¿Por qué se considera a José el iniciador del costumbrismo sevillano?
Porque fue de los primeros en dignificar las escenas populares y convertirlas en arte de prestigio.
2.¿Qué temas predominan en su obra?
Toreros, cigarreras, bailes, tabernas y oficios cotidianos.
3.¿Por qué tuvo éxito en Francia e Inglaterra?
Porque su obra se convirtió en la referencia visual del “exotismo andaluz”.
4.¿Qué papel tuvo la litografía en su fama?
Multiplicó la difusión de sus figuras y las convirtió en iconos románticos.
5.¿Cómo influyó en otros Bécquer?
Joaquín desarrolló su costumbrismo y Valeriano heredó su sensibilidad por la vida popular.

José Domínguez Bécquer fue el precursor del costumbrismo sevillano del siglo XIX. Sus escenas de toreros, cigarreras, bailes populares y personajes cotidianos cautivaron a Francia e Inglaterra, convirtiéndolo en uno de los pintores andaluces más influyentes de su tiempo. Su obra sentó las bases del imaginario romántico de Sevilla.


