Descubre los secretos, anécdotas y detalles sorprendentes sobre las obras, sus artistas y la fascinante historia de la Hermandad de la Santa Caridad en Sevilla. Un viaje al corazón del Barroco más humano y cautivador.
¿Sabías que las obras más emblemáticas del Barroco sevillano, pintadas por Murillo y Valdés Leal, pueden contemplarse como nunca antes en el Museo de Bellas Artes de Sevilla? La exposición “Arte y Misericordia. La Santa Caridad de Sevilla” es una ocasión única para acercarse a la historia y los misterios de una hermandad que marcó el corazón solidario de la ciudad. Tras más de tres siglos, sus cuadros, esculturas y objetos revelan secretos fascinantes sobre la vida, la muerte y el poder transformador de la caridad.
Miguel de Mañara, impulsor de este tesoro artístico, ideó mensajes profundos e imágenes emocionantes para enseñar valores y suscitar la reflexión. Desde la crudeza y simbolismo de las obras de Valdés Leal hasta la sensibilidad luminosa de Murillo, la exposición despliega las grandes historias del Barroco en Sevilla, permitiendo descubrir detalles, curiosidades y enseñanzas ocultas en cada rincón. La propuesta se completa con piezas originales, documentos históricos y una experiencia que conecta el arte con la acción solidaria vigente.
Te invitamos a sumergirte en un recorrido repleto de curiosidades: hechos impactantes, anécdotas desconocidas, transformaciones personales y secretos artísticos que solo pueden entenderse “a la altura de los ojos”. ¿Preparado para conocer los 20 detalles que hacen única esta muestra y para vivir el verdadero espíritu de la misericordia sevillana? ¡Acompáñanos y descubre la historia viva de la Santa Caridad de Sevilla!
1. Por primera vez en 350 años, las obras maestras de Murillo y Valdés Leal se pueden admirar fuera de su entorno original, “a la altura de los ojos”, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Esta oportunidad inédita permite al público contemplar cada pincelada, expresión y detalle de los cuadros que tradicionalmente están en lo alto del retablo de la Iglesia de la Caridad.
La disposición museográfica convierte la visita en una experiencia inmersiva, acercando la emoción y el significado que los artistas quisieron transmitir.
Estas obras, tan emblemáticas para Sevilla y el arte universal, rara vez abandonan su emplazamiento, por lo que la exposición se considera un acontecimiento irrepetible.
2. La exposición reúne 17 piezas: diez pinturas y siete esculturas encargadas en pleno Barroco por la Hermandad de la Santa Caridad.
Cada obra responde a una función social y religiosa, reflejando los valores y la mentalidad de la Sevilla del siglo XVII.
La selección permite comprender cómo la hermandad utilizaba el arte para sensibilizar sobre la caridad y la ayuda a los desfavorecidos.
La variedad de piezas —lienzos monumentales, esculturas de santos y relieves— revela la riqueza artística generada por la institución.
3. Miguel de Mañara, caballero y benefactor, diseñó el discurso iconográfico de la iglesia con mensajes sobre la caridad y la misericordia.
Su vida estuvo marcada por una transformación espiritual, pasando de la alta sociedad sevillana a dedicarse por completo a ayudar a pobres y enfermos.
Mañara fue el gran impulsor de las obras y el encargado de transmitir a los artistas su visión humana y cristiana.
Gracias a su legado, la Iglesia de la Santa Caridad se ha convertido en un auténtico museo de arte barroco y espiritualidad solidaria.
4. La obra “Finis Gloriae Mundi” de Valdés Leal representa la muerte y la corrupción de los cuerpos, provocando impacto y reflexión en quien la contempla.
Este cuadro muestra de forma cruda cómo los honores y riquezas terrenales desaparecen ante la muerte, invitando a la humildad y la meditación.
Es famoso por su intensidad simbólica: los restos mortales aparecen junto a símbolos del poder, la riqueza y la fama, todos igualmente efímeros.
Se considera uno de los mayores logros del tenebrismo barroco, desafiando a los visitantes con una mirada dura y realista sobre el destino humano.
5. “In Ictu Oculi”, también de Valdés Leal, revela que la gloria terrenal se esfuma “en un abrir y cerrar de ojos”.
La figura de la Muerte aparece apagando una vela, rodeada de objetos mundanos (coronas, libros, dinero) convertidos en polvo y olvido.
El mensaje es claro: todo puede desaparecer de golpe, y sólo la caridad y las buenas acciones permanecen.
La obra causa gran impresión por su dramatismo y la maestría del pintor en el uso de la luz y la composición.
6. Murillo pintó siete cuadros sobre las obras de misericordia, mostrando escenas bíblicas y ejemplos de compasión, como “Santa Isabel de Hungría curando a los niños tiñosos”.
Sus lienzos ofrecen un contrapunto de dulzura, luminosidad y optimismo frente al dramatismo de Valdés Leal.
Murillo interpreta los valores de la hermandad con figuras delicadas y miradas llenas de ternura, invitando al espectador a practicar la bondad.
Cada escena ilustra una obra de misericordia: dar de comer al hambriento, visitar enfermos, consolar afligidos… resaltando la acción solidaria.
7. Las obras normalmente se contemplan a gran altura (más de 14 a 25 metros) en la iglesia de la Caridad, lo que hace única esta exposición.
Verlas al nivel del visitante permite descubrir matices imposibles de apreciar de otro modo, como detalles en las manos, gestos y fondos de los cuadros.
Muchos especialistas sugieren que así se cumple, quizá por primera vez, el propósito didáctico que Mañara deseó para el conjunto artístico.
Esta cercanía transforma la relación con el arte, haciendo la experiencia más cercana y emocionante.
8. Murillo recibió uno de los pagos más altos de la época por sus cuadros: 78.145 reales; Valdés Leal cobró 5.740 reales por las Postrimerías.
Este dato muestra el prestigio y la valoración que ya entonces se tenía por ambos maestros, con una diferencia que refleja la apreciación popular hacia Murillo.
Hoy, la comparación sirve para poner en valor la inversión de la hermandad en potenciar el arte como herramienta educativa.
Los datos económicos ayudan a entender cómo funcionaban los encargos artísticos en el Siglo de Oro sevillano.
9. La muestra incluye esculturas de Pedro Roldán y Duque Cornejo, maestros de la talla barroca sevillana.
Roldán —padre de la famosa escultora La Roldana— realizó en madera los santos que decoran el retablo principal, llenos de dinamismo y expresividad.
Duque Cornejo, por su parte, se encargó de relieves y detalles dorados, dotando de lujo el conjunto artístico.
Las esculturas dialogan con las pinturas y transmiten la vivacidad propia del Barroco andaluz.
10. El programa artístico fue ideado para educar en valores cristianos, en plena Contrarreforma.
La Iglesia, y muy especialmente la Hermandad de la Santa Caridad, utilizaba el arte como gran método de persuasión social.
Cada pintura y escultura ilustra enseñanzas sobre la fe, el perdón, el sufrimiento y la esperanza que se transmitían a fieles y visitantes.
La exposición pone de relieve el importante papel del arte en la formación moral y espiritual de la época.
11. La Hermandad de la Santa Caridad tenía como misión enterrar a los desamparados y cuidar de los enfermos pobres de Sevilla.
Era pionera en asistencia social, ofreciendo servicios gratuitos y dignidad a quienes no tenían recursos ni familia.
Durante epidemias y tiempos de hambruna, la hermandad actuaba rápidamente para socorrer y enterrar a víctimas olvidadas por otros.
Actualmente, sigue activa y desarrolla obra social en Sevilla, inspirada por la vocación de Mañara.
12. Miguel de Mañara fue Caballero de la Orden de Calatrava a los 10 años y heredero a los 13.
Vivió en la alta nobleza sevillana y, tras enviudar, decidió dedicarse plenamente a la caridad y ayuda de los demás.
Su biografía está rodeada de leyenda y realidad, con una conversión que inspiró obras literarias y religiosas en Europa.
En la exposición se rastrean elementos personales de Mañara, que ayudan a comprender su profunda transformación espiritual.
13. Se exhibe una copia notarial del testamento de Mañara y su máscara funeraria en yeso.
El testamento revela sus deseos de humildad y su petición de ser enterrado entre los pobres que socorrió.
La máscara funeraria es un documento histórico y humano, mostrando el verdadero rostro de uno de los personajes más carismáticos de Sevilla.
Estas piezas complementan la visión artística y espiritual de la muestra, ofreciendo una dimensión íntima.
14. Las pinturas y esculturas se relacionan con las virtudes cristianas: Fe, Esperanza y Caridad aparecen en el ático del retablo.
Estas figuras actúan como mensaje final del conjunto: sin ellas, todas las acciones y recompensas terrenales carecen de sentido.
La ubicación de las virtudes en el punto más alto del retablo simboliza que son el techo y culminación de toda obra de misericordia.
El visitante descubre así el mensaje profundo y universal de la exposición.
15. San Jorge, patrono de la iglesia, y San Roque, protector contra epidemias, están presentes en las esculturas monumentales.
Ambos santos tenían gran devoción popular y eran vistos como intercesores en situaciones de peligro.
Sus representaciones artísticas encarnan el coraje y la protección frente a adversidades, inspirando esperanza en los fieles.
La inclusión de estos santos subraya la capacidad del arte para educar y transmitir tradiciones locales.
16. El hospital de la Caridad y la iglesia de San Jorge siguen activos en obras sociales y culturales.
Más allá de su legado artístico, la hermandad conserva vivos sus valores y sus actividades benéficas.
Su presencia garantiza la continuidad de la tradición de ayuda al necesitado iniciada por Mañara.
La exposición reivindica este espíritu solidario, invitando a la acción y la reflexión actual.
17. La exposición está estructurada en tres áreas: Murillo, Valdés Leal y los escultores barrocos, respetando el orden original diseñado por Mañara.
Este recorrido propicia la comprensión cronológica y temática del conjunto, facilitando la apreciación de las obras según su función y mensaje.
La estructuración pone en valor la capacidad organizativa de la hermandad y la visión global de Mañara en la creación del programa artístico.
El visitante puede así entender el significado total de la Caridad como ideal y práctica social.
18. El “Discurso de la Verdad” de Mañara inspiró el mensaje radicalmente humano y cristiano de la exposición.
Este texto es uno de los alegatos más importantes sobre la compasión, la humildad y la misericordia en la literatura religiosa universal.
El “Discurso” sirvió de guía a pintores y escultores para expresar visualmente los valores de la hermandad.
Durante la visita guiada se destacan los fragmentos clave que dieron forma al sentido profundo de las obras.
19. Se pueden observar utensilios médicos históricos utilizados por la Hermandad para atender a enfermos y desfavorecidos.
Estos instrumentos, algunos del siglo XVII, muestran el compromiso práctico con la vida y la salud de los marginados.
La exposición acerca al visitante a la realidad cotidiana de la obra social, complementando la visión artística.
El contraste entre el arte y la realidad material invita a la empatía y al reconocimiento del esfuerzo solidario.
20. Se permite hacer fotografías en la exposición, algo prohibido en ocasiones similares, y las visitas guiadas son altamente recomendadas para contextualizar la experiencia.
Este permiso fomenta la difusión y el recuerdo del arte y la historia en redes sociales y medios culturales.
Las visitas guiadas ofrecen claves y curiosidades poco conocidas, enriqueciendo la comprensión y el disfrute de cada obra.
La apertura a la participación activa convierte la muestra en un espacio educativo y emocionante para públicos de todas las edades.
Si has llegado hasta aquí, ya sólo te queda ir a visitar la Exposición.
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